El usuario inicia sesión con su propia identidad, de modo que puede recibir las llamadas y acceder a su propio correo de voz y a otros servicios. Por ejemplo, el personal de ventas que no visita la oficina con frecuencia puede tener servicios de telefonía y correo de voz sin poseer una extensión física permanente. Cuando termina su visita, solo tienen que cerrar la sesión para que la extensión esté libre para otros usuarios, o si el usuario inicia sesión en otro teléfono, la extensión original se desconectan en forma automática.